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Entonces, ¿qué es el calentamiento global y dónde está el problema?

Desde el punto de vista científico, está claro: el calentamiento global se está produciendo más rápido que nunca y los seres humanos son los responsables. El calentamiento global es consecuencia de la emisión de los llamados gases de efecto invernadero en la atmósfera. El más común de estos gases es el dióxido de carbono. Muchas de las actividades diarias que llevamos a cabo, tales como encender la luz, cocinar, utilizar la calefacción o el aire acondicionado en nuestras casas dependen de fuentes de energía, como el carbón y el petróleo, que emiten dióxido de carbono y otros gases que atrapan el calor. Esto supone un gran problema ya que el calentamiento global desestabiliza el frágil equilibrio que hace posible la vida en el planeta. Solo unos grados de temperatura pueden cambiar completamente el mundo tal y como lo conocemos y poner en peligro las vidas de millones de personas en todo el mundo. Pero, ¡no hay que perder la esperanza! Tú mismo puedes ayudar a frenar el calentamiento global involucrándote en 350.org.

¿Y qué significa el número 350?

El número 350 es, según los principales científicos, el límite máximo seguro de dióxido de carbono (medido en "Partes Por Millón") en la atmósfera. 350 PPM es el número al que la humanidad necesita volver lo antes posible para evitar desastres climáticos.

Y si ya hemos sobrepasado las 350ppm, ¿estamos perdidos?

No, no estamos perdidos. Somos como el paciente que va al médico y se entera de que tiene sobrepeso o el colesterol alto. Esta persona no muere inmediatamente, pero hasta que cambie su estilo de vida y vuelva a situarse en la zona segura, corre más riesgo de sufrir un infarto o un derrame cerebral. El planeta sigue estando en la zona de riesgo porque hemos emitido demasiado carbono a la atmósfera y ya estamos comenzando a ver indicios de graves problemas, tales como masas de hielo que se derriten o la rápida propagación de la sequía. Tenemos que luchar por volver a la zona segura lo antes posible.

¿Cómo podemos hacer que se produzca el cambio político para avanzar hacia las 350ppm?

Este año podemos crear un movimiento popular conectado a través de internet que sea activo en el mundo entero. Nos centraremos en las barreras que impone el sistema a las soluciones climáticas e intentaremos cambiar la dinámica política siempre que sea posible. Al mismo tiempo, trabajaremos para implementar soluciones climáticas reales en nuestras comunidades, demostrando así los beneficios de una economía basada en energías renovables.

Si lo logramos, podremos hacer que el mudo vuelva a 350 y a un clima seguro. No será fácil, y es por ello por lo que necesitamos toda la ayuda posible.

¿Qué tenemos que hacer realmente para reducir las emisiones de carbono a 350ppm?

Tenlo bien claro, volver a 350 significa transformar el mundo. También significa construir placas solares en lugar de plantas de carbono, plantar árboles en lugar de talar bosques tropicales, incrementar la eficiencia y disminuir nuestros desechos. Por lo tanto, llegar a 350 significa desarrollar miles de soluciones diferentes, las cuales serán mucho más fáciles de alcanzar con un tratado basado en la ciencia más actual y creado sobre la base de la equidad y la justicia. Para lograr este tipo de tratado, necesitamos un movimiento con personas a las que nuestro futuro común les importe lo suficiente como para implicarse y hacerse escuchar.

¿Funcionará todo esto? ¿Harán caso los líderes políticos?

Solo si alzamos la voz lo suficiente.

Si logramos que este número sea conocido en todo el planeta, ese simple hecho ejercerá verdadera presión sobre los negociadores. Necesitamos que la gente entienda que 350 supone el éxito o el fracaso de estas negociaciones sobre el cambio climático. No es tarea fácil, ya que del otro lado tienen el poder de la industria de los combustibles fósiles, pero creemos que se escucharán las voces de la gente si son lo suficientemente altas. Es tarea nuestra hacer tanto ruido que no se nos pueda ignorar tan fácilmente.

¿De dónde viene el número 350?

El Dr. James Hansen, de la NASA (la Agencia Espacial de los Estados Unidos), es pionero en la investigación sobre el calentamiento global. Fue la primera persona en declarar ante el Congreso de los Estados Unidos en 1988 que el calentamiento global era real. Él y sus colegas han utilizado la observación del mundo real, la simulación por ordenador y la gran cantidad de información existente sobre climas ancestrales para calcular qué cantidad de carbono es peligrosa para la atmósfera. Se puede acceder al texto completo del discurso sobre 350 de James Hansen aquí.

¿No son los Estados Unidos los principales causantes del problema? ¿Y qué pasa con China e India?

Sí, los Estados Unidos han estado produciendo más CO2 que ningún otro país y además están a la cabeza del mundo industrializado en términos de emisiones per cápita. Aunque China produce actualmente la misma cantidad de CO2 por año, los Estados Unidos siguen produciendo muchísimo más carbono por persona que China, India y muchos otros países. Además, los Estados Unidos han bloqueado importantes acciones internacionales durante muchos años. Por este motivo, muchos de nosotros en 350.org hemos estado trabajando duramente para cambiar la política de los Estados Unidos. Organizamos más de 2000 manifestaciones en los 50 estados estadounidenses en 2007 y ayudamos a presionar al congreso para que aprobara las primeras leyes reales para reducir el CO2. Ahora necesitamos ayuda del mundo entero para persuadir tanto a los Estados Unidos como a las Naciones Unidas para continuar con el proceso.

China, India y el resto de los países en desarrollo tienen que involucrarse. Sin embargo, deben implicarse de un modo distinto porque consumen mucha menos energía per cápita que los países industrializados, porque ha sido así durante periodos mucho más breves y porque están utilizando combustibles fósiles para sacar a los habitantes de la pobreza. Los países industrializados tendrán que utilizar un mínimo porcentaje de la riqueza que obtuvieron al emitir carbono a la atmósfera y emplearla en transferir tecnología del norte al sur, de modo que estos países puedan cubrir sus necesidades legítimas de desarrollo sin consumir todas sus reservas de carbón. Una estupenda fuente de información para reflexionar sobre estos temas es el texto redactado por la organización Greenhouse Rights Network, disponible aquí.

Pero 350 es sólo un número, ¿no sería mejor “Emergencia climática” o “Energía limpia ya” como llamado a la acción?

350 es traducible en muchos idiomas, de hecho los números son un de los pocos elementos que se reconocen en cualquier parte del mundo. Además, 350 nos dice lo que tenemos que hacer. Lejos de ser aburrido, es el número más importante del planeta. Indica, salvando las distancias, el camino para lograr un mundo muy diferente, un mundo que evolucionaría del combustible fósil barato utilizado en el pasado hacia una tecnología más razonable, comunidades más interrelacionadas y una sociedad internacional más justa.

¿Y qué pasa con todos los otros objetivos que la gente ha ido estableciendo?

La respuesta de Bill McKibben a esta pregunta es la siguiente:

La cuestión de a qué objetivo hay que aspirar en la lucha contra el cambio climático siempre ha sido un tema de polémica y por una sencilla razón: llenar la atmósfera de carbono es, en su esencia, un experimento tremendo, algo sin precedentes. Siempre ha sido difícil juzgar dónde yace exactamente el peligro.

Inicialmente, a finales de los años 80 y principios de los 90, el número que se solía utilizar era 550 partes por millón de CO2 (sobre todo porque era el doble de la concentración previa a la Revolución Industrial y, por lo tanto, más fácil de calcular). No obstante, se convirtió en un camino crítico a fuerza de repetirlo; recuerdo escribir un artículo de opinión al New York Times denunciando a la administración de Clinton por dar a entender que podría estar bien superar el límite de 550. A medida que pasaba el tiempo, quedó cada vez más claro que los límites peligrosos son inferiores y comenzamos a utilizar (casi de forma intercambiable) 450 partes por millón o dos grados Celsius. La ciencia realmente no sabe si 450 ppm y 2ºC equivalen a lo mismo y nadie sabe con certeza qué cambio supondrían. Una vez más, era suposiciones que pretendían calcular el punto en el que comenzarían los daños catastróficos; eran más convincentes pero seguían sin estar basadas en pruebas reales. Además, reflejaban suposiciones de lo que era políticamente posible. Eran totalmente defendibles, debido a la falta de datos (aunque el objetivo de 2ºC siempre fue estratégicamente problemático ya que los estadounidenses no utilizan medidas en grados centígrados y por lo tanto no captan la idea real de lo que suponen 2 grados Celsius).

Sin embargo, en el verano de 2007, con el rápido derretimiento del hielo del Ártico, fue evidente que habíamos sobrepasado límites graves. Además hubo otras señales que indicaban lo mismo: el aumento en las emisiones de metano (probablemente por el derretimiento del permahielo), el derretimiento de los sistemas de glaciares de gran altitud y manto de nieve perenne de Asia, Europa, Sudamérica y Norteamérica; la rápida e inesperada acidificación del agua del mar. Todos estos factores implicaron lo mismo: estuviera donde estuviera el límite del peligro, ya lo habíamos sobrepasado, aunque la concentración de CO2 solo fuese de 390 partes por millón y el aumento de temperatura menor a 1ºC. A principios de 2008, Jim Hansen y un equipo de investigadores proporcionaron un nuevo número, verificado por primera vez mediante observaciones en tiempo real (y también por páginas y páginas de nuevos datos paleoclimáticos). Afirmaron que 350 partes por millón de CO2 era el límite máximo si deseábamos tener un planeta "similar al que existía cuando las civilizaciones se desarrollaron y al que está acostumbrado la vida en la Tierra". Ese número es irrefutable; de hecho, hay un flujo constante de pruebas que lo apoyan desde distintos frentes. Esta semana solamente, por ejemplo, un grupo de oceanógrafos informaron de que los niveles atmosféricos a largo plazo por encima de 350 ppm podrían destruir los arrecifes de coral de todo el mundo.

IPor lo tanto, ya no es posible defender objetivos superiores como baluarte contra la catástrofe climática. El Global Humanitarian Forum informó recientemente que el cambio climático se estaba cobrando 300.000 vidas por año; eso ya debería considerarse suficientemente catastrófico. Un nuevo informe de Oxfam deja claro el grado de sufrimiento causado por el calentamiento que ya conocemos y agrega que "un calentamiento de 2ºC conlleva un futuro devastador para, al menos, 600 millones de personas", de las cuales casi todas son inocentes de haber causado todo esto. Si el Ártico se derrite a menos de un grado, dos grados no pueden ser un objetivo real. Así es como funciona la ciencia. La nueva información desplaza a la anterior.

Se podrían defender, lógicamente, objetivos como 450 ppm o 2ºC como lo mejor desde el punto de vista político, sobre todo si agregamos que representan límites máximos absolutos de los que debemos recuperarnos lo antes posible. No obstante, hasta eso es políticamente problemático porque implica (para legisladores y para el público en general) que todavía queda atmósfera a la que emitir más carbono y tiempo para ajustar las políticas gradualmente. Nosotros no tenemos tiempo, sobre todo con ciclos de retroalimentación, como las emisiones de metano, que están empezando a notarse de forma vengativa. Creemos que es mejor informar a la gente de los mejores datos científicos, sobre todo porque ello motiva la acción. Es como la diferencia que hay entre que un médico te diga que tienes que pensar seriamente en cambiar tu dieta y que un médico te diga que tienes el colesterol demasiado alto y que puede darte un infarto en cualquier momento. La segunda advertencia es la que hará que pongas antención.

Hay una serie de gobiernos de pequeños países isleños y países menos desarrollados que se han unido a Al Gore para afirmar contundentemente el objetivo de 350 y equipararlo a la supervivencia. Grupos de coalición climática como TckTckTck también han apoyado el objetivo y tienen un gran grupo de cientos de organizaciones aliadas.

Lo que tenemos que recordar es que discutir sobre las 350 ppm no "hace lo mejor el enemigo de lo bueno". Hace lo necesario el enemigo de lo cómodo. Sabíamos que en Copenhague no lograríamos un acuerdo que nos devolviera rápidamente a 350. Aunque ahora hiciésemos todo correctamente, los océanos y bosques tardarían décadas en absorber el exceso de carbono que ya hemos emitido a la atmósfera. Por eso tenemos que darnos prisa ahora y, por lo menos, tenemos un número para explicar por qué el acuerdo que surgió es insuficiente y tiene que ser revisado rápidamente y con frecuencia. Podemos utilizarlo para que Copenhague sea un punto de partida real, no el final de los próximos años, como fue Kioto.

Al fin y al cabo, todos tenemos que recordar que el objetivo en Copenhague no era lograr una "victoria" ni tampoco firmar un acuerdo, sino dar los pasos adecuados a la altura del problema. Y esos pasos, al final, los dicta la ciencia. Esta negociación es, aparentemente, entre Estados Unidos, China, la Unión Europea, India y el mundo desarrollado; entre la industria y los ecologistas; entre las antiguas y las nuevas tecnologías. Pero en realidad, la negociación real ocurre entre seres humanos por un lado y la física y la química por otro. La física y la química han puesto sus cartas sobre la mesa: el mundo, por encima de 350, no funciona. Y no van a seguir negociando. Está en nuestras manos decidir, este año y en los años próximos, cómo llegar al límite.

¿Por qué otra organización, si ya hay muchísimas otras funcionando?

Es cierto, hay muchas organizaciones y personas trabajando duro para solucionar el cambio climático, y esto es estupendo, ya que significa que no necesitamos crear un movimiento desde cero porque ya está emergiendo en todo el mundo.

Nosotros esperamos poder proyectar un foco de atención sobre el trabajo que están haciendo las organizaciones ya existentes, destacando el fantástico trabajo de todos ellos y conectando todos estos esfuerzos para crear un único y enérgico llamamiento a la acción, un llamamiento internacional, científico y específico. Al proporcionar una plataforma común con el objetivo 350, podemos ayudar a conformar un todo que sea mucho más que la suma de las partes, un movimiento diferente que tenga una sola voz colectiva.

¿Las 350 se miden en CO2 o en CO2e?

Para empezar, definamos el término: el CO2e es un cálculo utilizado por científicos climatólogos para medir otros gases de efecto invernadero (como el metano) que contribuyen al cambio climático. Convierte esos gases a "dióxido de carbono equivalente" y los científicos y legisladores lo suelen utilizar para ofrecer una sola medida que pueda usarse para todos los gases de efecto invernadero.

El catalizador inicial de la campaña 350 fue el conocido informe de James Hansen. "Target CO2: Where Should Humanity Aim?" («Objetivo CO2: ¿a dónde debe apuntar la humanidad?»). En este informe, el Dr. Hansen identifica las 350 ppm como el límite máximo de concentración de CO2, no de CO2e.

Hansen se centró en el CO2 ya que es el gas de efecto invernadero más prevalente en la atmósfera tiene el ciclo vital más largo (lo cual significa que estaremos sufriendo las consecuencias de nuestras acciones actuales durante más de 100 años) y es el que está más integrado en las economías industriales. En otras palabras, el principal desafío para combatir el cambio climático es recortar el CO2 y será el punto más importante en cualquier tratado climático internacional.

Desde que se formara 350.org en el 2008, hay dos factores que han hecho que los seguidores de 350 tengan en cuenta otros gases de efecto invernadero y que comiencen a ver las 350 ppm en términos de CO2e. En primer lugar, hemos observado los impactos del cambio climático y cómo han ocurrido más rápido de lo que pensábamos. En el 2009 ha habido crecientes inundaciones en el Sudeste Asiático, un puente de hielo del Ártico se derritió años antes de lo pronosticado y lugares como Australia siguen siendo devastados por la sequía. Los científicos se centran cada vez más en el papel de los potentes gases de efecto invernadero a corto plazo, como el metano (que es 25 veces más potente que el CO2, aunque hay mucha menos cantidad del mismo). A medida que pensamos en cómo combatir el cambio climático a corto plazo, cada vez es más lógico tener en cuenta estos gases.

En segundo lugar, según va creciendo el movimiento 350 y cada vez hay más grupos involucrados, sobre todo en países en vías de desarrollo, ha ido centrándose en otros gases de efecto invernadero además del CO2. Estos incluyen la producción a gran escala de carne o la gestión inadecuada de desechos, ambas principales fuentes de emisión de metano, la producción industrial de clorofluorocarburos y otros contaminantes químicos peligrosos, etc. Muchas de estas fuentes contaminantes tienen profundas consecuencias locales en los seres humanos y el medio ambiente, además de contribuir al cambio climático.

Estas consideraciones han hecho que 350.org vea el objetivo de 350 ppm no solo en términos de CO2, sino en CO2e. En el sentido técnico, esto se convierte en un objetivo más ambicioso, ya que incorpora otros gases de efecto invernadero. En el sentido práctico, implica las mismas prioridades que 350 lleva incorporadas desde el principio. Cualquier objetivo climático inferior al que tenemos actualmente (sea 350 de CO2e, 350 de CO2 o cualquier otro) representa un cambio transformador en cómo funciona el mundo. Los objetivos de 350 de CO2 y 350 de CO2e (ambas concentraciones de gas de efecto invernadero considerablemente inferiores a los niveles actuales) tienen las mismas implicaciones políticas: DEJAREMOS de quemar carbón y otros combustibles fósiles y COMENZAREMOS a desplegar energías limpias y otras estrategias de desarrollo sostenible en todo el mundo.

De cualquier modo, ya lo midamos en términos de CO2 o CO2e, el número 350 marca una dirección totalmente nueva y el movimiento que hará que lleguemos hasta esa meta.