17 julio, 2019

12 millones de personas salvadas de los riesgos de fracking en la mayor reserva de gas no convencional de Brasil

Después de casi seis años de campañas de movilización con el apoyo de cooperativas, autoridades, ONG y la sociedad, el Estado de Paraná, en sur de Brasil, está libre del fracking.

A partir de ahora, se puede decir que Paraná está a favor del clima, el agua y la vida. El miércoles día 10 fue publicada, en la Gaceta Oficial de Paraná, la resolución del Gobernador Carlos Massa (Ratinho Júnior de PSD) de la Ley No. 19.878, que prohíbe totalmente la explotación de gas de esquisto mediante el método de fracking, o fractura hidráulica, en todo el territorio de Paraná. Firmado por los diputados Evandro Araújo (PSC), Goura (PDT), Márcio Pacheco (PDT) y la diputada Cristina Silvestri (PPS), el proyecto de ley 65/2019 fue aprobado por la Asamblea Legislativa de Paraná (Alep) el mes pasado.

De esta forma, Paraná se convierte en el primer estado de todo Brasil en prohibir la práctica.

“Después de casi seis años de una campaña de movilización, investigación científica y trabajo con legisladores y expertos realizada por la Coalición No Fracking Brasil por el Clima, el Agua y la Vida (COESUS), junto con el Instituto Internacional Arayara y 350.org Brasil, hemos conseguido este excelente logro”, celebra el director asociado de Campañas y Movilizaciones de 350.org América Latina y director fundador de COESUS, Juliano Bueno de Araújo.

“Nuestro trabajo en el estado de Paraná fue duro y, gracias al apoyo de cooperativas, autoridades, ONG y la sociedad, hoy más de 11 millones de personas de Paraná pueden dar un suspiro de alivio sabiendo que el gas de la muerte estará lejos de sus tierras. La aprobación de la ley hace que Paraná sea pionera en la historia de Brasil, protegiendo nuestra agua, salud, agricultura y economía. Elegimos quedarnos con la vida y ahora seguimos siendo un ejemplo para que otros estados también digan que no al fracking”.

El autor del proyecto, el diputado Evandro Araújo, destaca que el Estado se sitúe a la vanguardia, avanzando en la protección de su agua, su aire y su suelo fértil.  

“Durante todo el proceso de presentación del proyecto de ley, demostramos que el fracking no cumple con la vocación del Estado y que su uso podría causar daños irreparables al medio ambiente y a la producción agrícola, porque en cualquier lugar del mundo en el que se ha llevado a cabo, ha salido mal”, explica el diputado Araújo.    

El coautor Márcio Pacheco también destaca la importancia de la prohibición para la protección del medio ambiente y la agricultura, que, en su opinión, es la mayor fuente de riqueza del Estado.

Para Goura, otro autor del proyecto, Paraná tiene cada vez mayor importancia en cuanto a la política ambiental al restringir una actividad de extracción de energía altamente contaminante.     “Creo que, a partir de ahora, podremos tener una postura más proactiva en otros temas ambientales relacionados con el estado”, agrega.    Finalmente, la diputada Cristina Silvestri celebra la aprobación de la ley, considerándola un gran avance para Paraná.  “Una vez más el Estado está a la vanguardia en la defensa de temas ambientales muy importantes, no sólo para nosotros o para Brasil, sino también para el planeta”.

Historia de la ley en Paraná

La Ley No. 19.878 prevé la derogación de la Ley Estatal No. 18.947, aprobada en diciembre de 2016, que se ocupaba únicamente de la suspensión temporal de la explotación de gas de esquisto por un período de diez años. Esta ley se deriva del Proyecto de Ley No. 873/2015, también firmado por el diputado Márcio Pacheco y la diputada Cristina Silvestri, además del diputado estatal con licencia y hoy secretario jefe de la Casa  Civil, Guto Silva (PSD); por el ex diputado estatal y actualmente diputado federal, Schiavinato (PP); y por los ex diputados Rasca Rodrigues y Fernando Scanavaca. 

Durante todo el proceso de presentación del proyecto de ley, demostramos que el fracking no cumple con la vocación del Estado y que su uso podría causar daños irreparables al medio ambiente y a la producción agrícola, porque en cualquier lugar del mundo en el que se ha llevado a cabo, ha salido mal – Diputado Evandro Araújo

En su momento, el proyecto de exploración por el método no convencional fue impedido, en base al principio de precaución, por “disentir de la investigación sobre una actividad que se sabe que tiene un alto potencial de contaminación de nuestro aire, nuestro suelo y nuestro agua, y que en el futuro puede poner en riesgo  la actividad agrícola, la más importante para la economía del Estado y la salud de su gente”.

El Fracking explicado

Fracking, o fractura hidráulica, es una tecnología utilizada para extraer gas de las rocas pirobituminosas de esquisto – que consiste en la perforación profunda del suelo para insertar una tubería a través de la cual se inyectan entre 7 y 30 millones de litros de agua, arena y más de 700 sustancias químicas tóxicas con potencial cancerígeno -que pueden incluso ser radiactivas- a alta presión para fracturar la roca y luego liberar el gas de esquisto.

A diferencia de varios países del mundo, que promueven la desinversión de combustibles fósiles y priorizan proyectos de energía renovable, desde 2013 el gobierno brasileño ha insistido en explotar comercialmente el gas a través de operaciones de fracking. Para evitar que esto suceda, a lo largo de la historia de la Campaña No Fracking Brasil, concebida por la Coalición No Fracking Brasil por el Clima, el Agua y la Vida (COESUS), los equipos de trabajo  -en los que participan activistas ambientales, científicos, geólogos, hidrólogos, ingenieros y biólogos- han ido concienciando a la población sobre las principales adversidades técnicas. 

Entre los riesgos que puede causar el fracking tenemos la contaminación del agua potable, no sólo en la superficie sino también en las fuentes subterráneas, la esterilización del suelo, lo que lo hace estéril para la agricultura, la contaminación de la producción y la inviabilidad de la ganadería y el turismo – factores que afectan dramáticamente a la generación de empleo y de ingresos; daños graves e irreversibles para la salud, como problemas respiratorios, cardíacos, neurológicos, diversos tipos de cáncer, malformaciones congénitas, esterilidad en la mujer, aumento de la mortalidad infantil y perinatal, bajo peso al nacer y nacimientos prematuros, e intensificación del cambio climático.

**Fuente: Asamblea Legislativa de Paraná
VEA TAMBIÉN: Fotos de la Campaña No al Fracking Brasil

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CONTACTO: Paulinne Giffhorn, coordinadora de comunicación del Instituto Internacional Arayara y de la Coalición No Fracking Brasil por el Clima, el Agua y la Vida – [email protected] / +55 41 99823-1660