En el remoto norte de Europa vive el pueblo Saami, cuya cultura ha existido antes que la de Finlandia, la de Suecia y la de los vikingos. Habitando las regiones árticas de Suecia, Finlandia, Noruega y Rusia, han sobrevivido a las más duras condiciones ambientales durante miles de años. Pero el clima cambiante ha hecho la vida más difícil para los Saami, que ahora luchan en condiciones cada vez más cálidas e impredecibles en el Ártico.

El Ártico se está calentando el doble de rápido que la media global. Placas de hielo impredecibles hacen peligrosas las rutas tradicionales sobre lagos helados. Personas y renos se han ahogado a causa del hielo inusualmente delgado. Este mismo año, los científicos dieron la voz de alarma cuando el hielo marino del Ártico al norte de Groenlandia, el más fuerte y grueso, empezó a romperse por primera vez en la historia. Este verano, una sequía e incendios forestales sin precedentes en el Círculo Polar Ártico han dañado seriamente los pastizales de invierno de los renos, que tardarán décadas en recuperarse.

Foto: Mose Agestam

Los renos son una parte esencial de la vida para los Saami. Los usan como transporte y para la producción de leche y carne. El conocimiento tradicional de pastoreo de renos ha ido pasando de generación en generación, incluyendo el conocimiento sobre cómo usar la tierra durante fluctuaciones climáticas extremas. Sin embargo, debido al drástico aumento de temperaturas, los pastores de renos Saami están sufriendo.

Jonas Vannar recuerda las dificultades a las que se enfrenta como pastor de renos Saami. Debido al calentamiento del Ártico y a la creciente deforestación, los renos cada vez tienen más difícil encontrar liquen, su principal fuente de alimento.

«Como pastor de renos, necesitas que los renos puedan encontrar su propia comida. Ellos huelen los líquenes bajo la nieve. Cuando la temperatura sube durante el invierno, y después vuelve a bajar, aparecen capas de hielo que van superponiéndose en el suelo, y ya no pueden oler los líquenes. Entonces, los renos empiezan a buscar liquen que cuelgue de los árboles. […] Esto agrava el conflicto con la industria forestal, porque el liquen crece sobre todo en árboles viejos. Cuando talas el bosque, los líquenes que cuelgan también desaparecen» dice Vannar. Él ha sufrido, de primera mano, la muerte de renos en sus brazos por la falta de alimento. Algo, dice, por lo que no quiere tener que pasar otra vez.

Pero el cambio climático no es el único problema al que se enfrentan los Saami.  Grandes proyectos energéticos, como presas hidroeléctricas, amenazan su forma de vida.  Las presas bloquean los caminos de los renos, que se extienden a lo largo de valles fluviales, cambiando los patrones naturales de los ríos. Normalmente, los ríos tienen un caudal mayor en verano que en invierno. Los embalses recogen el agua en verano y la liberan durante el invierno, exacerbando el adelgazamiento de las placas de hielo. La aldea Saami de Vannar ha tenido que desplazar todos sus senderos para renos hacia terrenos más altos.

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