Este es el segundo artículo de Dinero Fósil, una serie sobre cómo el sistema financiero mundial sostiene y alimenta el colapso climático. Lee el primer artículo aquí y síguenos para conocer más.

Imagina un paisaje carbonizado. Todo se ve ennegrecido a tu alrededor. Árboles talados, casas en ruinas y el lecho seco de un arroyo. El olor áspero del humo está por todas partes. El cielo detrás de las colinas pareciera arder. En medio de este campo se alcanza a ver la boca de un gran oleoducto, gris y sin vida como todo lo demás. De esa escena lúgubre sale una sustancia que arde inmediatamente, alimentando las llamas a tu alrededor. El oleoducto se extiende hacia las colinas.

Ahora, imagina que te encuentras en un campo verde. El negro ducto se extiende frente a ti, de lado a lado del horizonte. De vez en cuando, hay una pequeña fuga y la sustancia en llamas cae al suelo. Cuando eso ocurre, pequeños incendios prenden aquí y allá, pero todavía puedes sofocarlos. Sin embargo, las llamas surgen cada vez con más frecuencia. A lo lejos, sobre el horizonte, aparecen nubes de humo negro que amenazan. Sabes que esa gran tubería es peligrosa y que no queda otra opción que hacer algo al respecto.

No hace falta ser un genio para entender que, para detener el fuego, habría que impedir la entrada de la sustancia grisácea e inflamable. Es necesario cerrar el ducto. Y esto es algo que no podrás hacer tú sólo/a, pero sí con aliados y amigos.

Esta metáfora me viene a la mente cuando pienso en el rol del sistema financiero en la economía de los combustibles fósiles en la actualidad. Por un lado existen las personas impactadas (las de hoy, y las que habrá en el futuro), muchísima devastación y también una vía que trae los recursos que alimentan esta devastación. Esta gran tubería, desde el punto de vista de quienes experimentan sus impactos de primera mano, se pierde en la distancia. No se alcanza a ver quién está del otro lado.

Aunque nosotros sabemos perfectamente quiénes están allí. El ducto comienza a los pies de lxs que ponen su dinero en las empresas de combustibles fósiles. En realidad es su dinero lo que entra por el canal y lo que alimenta el fuego en el otro extremo. Es la sustancia que arde. Y ponen su dinero allí porque esperan que más dinero regrese a ellxs, en un círculo vicioso que estamos aquí para romper.

Así que si estás al otro lado de la tubería, o en algún punto a lo largo de su camino, esto te concierne.

Activistas y estudiantes hacen fotografías frente a un cartel instalado por 350.org, en el que se lee «Dejen de financiar la crisis climática», cerca del edificio de la sede del banco Negara Indonesia (BNI) en Yakarta. Foto: Jurnasyanto Sukarno / 350.org

 

¿Quiénes lo alimentan?
Bancos

Los bancos son instituciones financieras que pueden ser públicas o, más a menudo, privadas. La mayoría de los bancos tienen dos ramas básicas de negocio: por un lado, guardan el dinero de sus clientes en cuentas y, por otro, prestan dinero a otros a cambio de un interés. Además, con frecuencia también realizan inversiones (directamente o a través de una rama específica) o asesoran a otros en sus inversiones. Llamamos a esas sucursales bancos de inversión. Son las que más a menudo ponen su dinero (el de los clientes) en el ducto.

Algunos bancos ponen MUCHO dinero en la cañería de los fósiles. Otros ponen menos. Otros se han abstenido de hacerlo, a menudo después de que el poder de las personas les haya hecho ver que no se trata de una inversión viable a futuro.

Algunos de los peores ofensores, según el informe de Reclaim Finance Banking on Climate Chaos, y su Muro de la Vergüenza, son:

  • JP Morgan Chase (EE UU)
  • Citi (EE UU)
  • Wells Fargo (EE UU)
  • Barclays (Reino Unido)
  • ICBC (China)
  • BNP Paribas (Francia)
  • MUFG (Japón)
Gestores de activos

Los gestores o administradores de activos son instituciones financieras especializadas que no necesariamente invierten su propio dinero, sino que gestionan las inversiones de otras personas. Puesto que deciden a qué destinar ese dinero y gestionan colectivamente MUCHO dinero, son actores clave en el sistema financiero, y en el flujo del dinero fósil.

Según InfluenceMap y ReclaimFinance, los mayores administradores de activos del mundo son, además, los más perjudiciales para el clima. Entre ellos están:

  • BlackRock (EE. UU.)
  • Fidelity (EE. UU.)
  • Goldman Sachs (EE. UU.)
Fondos de pensiones

Los fondos de pensiones son, en realidad, también gestores de activos. Aunque de manera distinta, porque administran principalmente las inversiones a largo plazo de las personas trabajadoras. Algunos de los mayores inversionistas del mundo son fondos de pensiones, por lo que desempeñan un papel muy importante en el sistema financiero mundial. Y no sólo eso: como su misión es cuidar el dinero de las personas trabajadoras, tienen (deberían tener) límites éticos para proteger el futuro de esos trabajadores.

Debido a que realizan inversiones a largo plazo, no son ágiles en sus cambios. Sacarlos de los combustibles fósiles puede ser difícil, ¡pero también suele ser permanente!

Aseguradoras

Las aseguradoras desempeñan un papel fundamental en todo el negocio de estas grandes tuberías. Estas compañías protegen a los inversionistas contra las pérdidas financieras. El cliente (en este caso, la industria de los combustibles fósiles) paga algo de dinero a la aseguradora y acepta una serie de condiciones de riesgo que, de cumplirse, harían que la aseguradora cubriera la pérdida. Por ejemplo, usted puede asegurar su casa contra el fuego, y si se incendia, la aseguradora paga las reparaciones.

Sin el apoyo de las aseguradoras, la mayoría de los proyectos de combustibles fósiles serían demasiado arriesgados para emprenderlos, y no podrían atraer a los inversionistas. La industria de los seguros es una piedra angular de la industria de los combustibles fósiles.

Subvenciones fósiles

Las subvenciones fósiles son, según Oil Change International, «cualquier acción gubernamental que reduzca el coste de la producción de energía a partir de combustibles fósiles, aumente el precio que se paga a los productores de energía o reduzca el precio que pagan los consumidores de energía». La mayoría de las veces, estas subvenciones son exenciones fiscales o pagos directos para reducir el coste de los combustibles. También es una forma de que los Estados pongan su dinero en el ducto. Un estudio de 2022 estima que el mundo gasta alrededor de 1,8 billones de dólares al año en estas subvenciones.

Bancos de desarrollo

Los bancos de desarrollo son instituciones que otorgan dinero para proyectos bajo el supuesto de que promueven el desarrollo económico. Los proyectos no son comerciales, y los bancos de desarrollo suelen ser instituciones públicas que pertenecen a países u organizaciones supranacionales. En este último caso, suelen denominarse Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD).

Algunos de los mayores bancos de desarrollo del mundo se han comprometido a dejar de financiar algunos o todos los combustibles fósiles, pero no les hemos visto llevar esas promesas a la práctica. En noviembre de 2021, muchos de los bancos públicos de desarrollo del mundo firmaron un acuerdo para «aumentar el ritmo y la cobertura» de su financiación a energías limpias, pero se negaron a eliminar los combustibles fósiles.

Algunos de los bancos de desarrollo más grandes del mundo son:

  • Grupo del Banco Mundial
  • Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo
  • Banco Europeo de Inversiones
  • Banco de Desarrollo de China
  • Banco Asiático de Desarrollo
  • Banco Africano de Desarrollo